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Lo que entendemos como teoría de integración, recuperar el fondo científico de gestalt terapy.

Lo que entendemos como teoría de integración, recuperar el fondo científico de gestalt terapy.
di Sergio La Rosa

RESUMEN

Recientemente he observado algunas cosas que, si bien estaban ya mencionadas en nuestro libro fundador, cosas estaban delante de nuestra nariz y que no veíamos, han cambiado completamente el paradigma de nuestra manera de hacer clínica. El sufrimiento humano, probablemente el de todos los seres vivientes, es una afección de la frontera de contacto, no del solo individuo que percibe o expresa el sufrimiento sino de la línea media que representa el contacto (Goodman, 1951), y fue leyendo un artículo de Margherita Spagnuolo Lobb (2002), en el que la autora insiste sobre el concepto de “Self es contacto y que el contacto es Self, no me era del todo clara la idea hasta que concluí que el Self solo puede expresarse en la frontera de contacto, todo lo que nos ocurre como seres vivientes, la vida que nos circunda, la vida que nos pertenece o no nos pertenece, se hace evidente solo en la frontera de contacto. Entonces aquí se abre una perspectiva en la que debiéramos preguntarnos, ¿el sufrimiento es una lesión en la frontera de contacto o de la frontera de contacto? Un dilema interesante; si hay frontera de contacto hay un Self, si hay un Self hay un ambiente, esta comprensión nos invita a salir definitivamente de la individualidad y concluir que: “el sufrimiento como experiencia individual solo puede expresarse en esa línea media entre el organismo y el ambiente, en la línea media de dos cuerpos que se encuentran o si el contacto es self y self es contacto, como la experiencia que se hace posible en el contacto, es decir de la frontera de contacto que solo puede compartirse y que jamás pertenece al solo individuo”. “El sufrimiento de la frontera de contacto nos recuerda el cómo nos manifestamos y no solo lo que manifestamos”; “El sufrimiento de la frontera de contacto nos recuerda que es solo allí donde podemos hacernos reconocer por el ambiente y los otros”. El valor de esta idea innovadora pero no nueva está en la aplicación clínica, en el cómo el terapeuta reconoce en la frontera de contacto entre su paciente y el mismo un sufrimiento que puede ser entendido y compartido, la emoción que sale del organismo para entrar a formar parte de la relación clínica y con esto una expresión de la frontera es percibida por ambos. Este concepto había ya sido explicado por la Frida Reichmann Fromm (2009) citada por Velasco, y más recientemente por el psiquiatra y filósofo japonés Bin Kimura (2003).

Ahora bien, si entendemos que el sufrimiento es una lesión de la frontera de contacto, y nuestra frontera de contacto orgánica es la piel, vemos en esta explicación que lo que hace al sufrimiento de la frontera de contacto no es la abolición del individuo que sufre sino la demostración de cómo y dónde sufre. De como el sufrimiento que sale del organismo para buscar el sostén de ambiente da la posibilidad al self sufriente de compartir, enriquecerse y de expresarse en la posibilidad de no cargar el dolor en la soledad del propio organismo. “El reconocimiento del sufrimiento como una lesión de la frontera de contacto nos ayuda también a entender que a más grande la oportunidad de expresarse espontáneamente en el contacto, más grande será la posibilidad de transformar el sufrimiento en crecimiento”. Nos permite también acceder a otro concepto fundamental que nos permite entender la diferencia entre sufrimiento y disturbio psíquico.

Desde hace años trabajo en la idea del sufrimiento humano como una especificidad en su expresión, como un claro pasaje hacia el disturbio psíquico. Concretamente quiero decir que: “la posibilidad de desarrollar un disturbio psíquico está ligado a la imposibilidad de declinar el sufrimiento de manera intencional en la frontera de contacto”, con esto estoy diciendo que a más grande es el aislamiento emotivo, más grande será el riesgo de contraer una afección psíquica.

Pero ¿qué significa declinar el sufrimiento en la frontera de contacto? Con esto quiero decir que, declinar es: modular, regular, transformar el sufrimiento en parte de una experiencia asimilable; y con esto, a pesar del dolor experimentado crecer y hacer crecer a nuestras relaciones, quiero decir también que el aislamiento emotivo como experiencia anaeróbica fermenta en su encierro acorazado. En el aislamiento emocional no se experimenta la posibilidad de encontrar la “novedad” que le permita al self individual de caminar hacia el ambiente y las relaciones. En el encierro emotivo no hay apertura, no hay oportunidad de contactar nuevas y posibles experiencias. El disturbio psíquico entonces se manifiesta en la evidencia de un self imposibilitado de acceder a las novedades del ambiente y a la relación con los otros, ya sea porque el ambiente no sostiene al organismo o porque el self individual no ha desarrollado las competencias necesarias para acceder de manera sana a la expresión de las propias necesidades, o porque las puertas están cerradas a los cambios y el intercambio con todo aquello que es individual ya sea que el encierro sea intencional o no, fisiológico o social.

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